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La Psicoterapia como un medio para evitar o salir de una crisis, desde el humanismo y la psicología cognitiva.
Dicen que no se puede cambiar lo que no se conoce, por tanto si queremos cambiar algo en nuestra vida, lo primero que debemos hacer es conocer bien eso que nos proponemos cambiar. Por la misma regla, para evitar entrar en una depresión, o bien para salir de ella, lo primero que necesitamos saber es que una depresión es el desenlace fatal de la emoción de la Tristeza cuando, no sólo no se ha sabido procesar, sino que, además, se ha ido alimentando progresiva e intensivamente. Por tanto, vamos a conocer a esta emoción de la Tristeza un poco mejor, ya que ella nos está mostrando e invitando a un cambio, un silencio, un tiempo de reflexión y posterior acción.
Desde la óptica de la Inteligencia Emocional, las emociones no son ni buenas ni malas, ni siquiera las llamadas negativas como la tristeza, ya que todas cumplen una función para nuestra supervivencia. Las emociones nos traen un mensaje interno, una información sobre alguna necesidad de nosotros mismos, a fin de que tomemos algún tipo de acción acorde a esa información que nos transmiten.
De esta manera, para que las emociones sean sanas y podamos mantener un equilibrio interior, deben ser intensas y breves, y precisamente, cuando quedamos atrapados en ellas y no se gestionan adecuadamente, es cuando se pueden transformar en enfermedades (físicas y anímicas). En el caso que nos ocupa, cuando nos quedamos atrapados en la emoción de la tristeza, y no la sabemos procesar, se puede terminar enquistando y dando lugar a una depresión de mayor o menor intensidad.
Y de la misma manera, si tenemos muchas creencias positivas, entonces nuestra mentalidad o sistema de creencias nos va a dar permiso para abrir las puertas de nuestras habilidades y capacidades, y llevaremos a cabo con fuerza y energía aquello que nos propongamos. Además, al practicar nuestra creencia positiva, la reforzaremos y nos sentiremos capaces para repetir otras experiencias y enfrentarnos a otros retos
¿Cómo reconocer y gestionar adecuadamente la tristeza?
Primero hemos de saber que cuando nos sentimos tristes es porque hemos sufrido algún tipo de pérdida sobre algo o alguien que es importante para nosotros, o también cuando no conseguimos algo que deseábamos. Entonces nos sentimos desanimados, sin fuerzas ni ganas de hacer nada, y según el caso, nos recluimos en silencio, cabizbajos, lloramos, y a veces hasta tenemos ganas de desaparecer… Esta es la manera que tiene nuestro cuerpo de comunicarnos que debemos descansar, recuperarnos y reflexionar, para luego actuar.
Si, en vez de hacer esto, nos quedamos bloqueados en este desánimo, lamentando continuamente nuestra pérdida (o la pena por lo que no podemos conseguir), y además lo alimentamos con pensamientos limitantes y destructivos sobre nosotros mismos y nuestras capacidades, entonces nos iremos metiendo en un hoyo cada vez más grande, e iremos perdiendo toda capacidad de reacción. ¡El resultado, una depresión!
Por tanto, la manera de gestionar esa pérdida que hemos sufrido y que nos produce la emoción de la tristeza, consiste en dos fases: una de aceptación y otra de pro-acción (o preparación para la acción).
La fase de aceptación es la fase de duelo
Una vez, reconocida, experimentada e identificada a “nuestra” tristeza, el duelo termina cuando terminamos por aceptar esa pérdida, es decir, cuando pasamos de preguntarnos “¿por qué a mí?” a preguntarnos a “¿cómo puedo salir de esto o cómo puedo solucionarlo?”. Y a partir de ahí, es cuando comienza la segunda fase, la de pro-acción, es decir, cuando dejamos de sentirnos víctimas pasivas y comenzamos a tomar un protagonismo responsable sobre la situación.
También es cuando comenzamos a movilizar nuestra energía y nos ponemos en acción para transformar nuestra realidad de forma efectiva.
Para reconocer y gestionar la emoción de la tristeza, necesitamos:
Descansar, recuperarnos, aceptar, respirar, meditar, orar y recordar otras situaciones difíciles de las que hemos salido anteriormente, también recordar los recursos internos que hemos utilizado en esas ocasiones y que tenemos disponibles, y finalmente, reflexionar para generar soluciones efectivas.
Por supuesto, no siempre es posible hacer esto por uno mismo y sin ayuda, por ello, es importante contar con el apoyo de personas de nuestro entorno. Y si la situación es más preocupante, recurrir entonces a profesionales que nos faciliten y guíen en este proceso de autoconocimiento y gestión de las emociones. para ello te invitamos a contactarnos.
Lo más importante de todo, y la idea que queremos transmitir en este artículo, es que con el uso de algunas habilidades emocionales y, sobre todo con una aptitud adecuada, se puede gestionar la emoción de la TRISTEZA para que no derive en una depresión o, en su acaso, para salir de ella.
Algo que nos puede ayudar en este proceso es saber que, si bien no podemos tener control sobre nuestra realidad exterior y sobre los sucesos que nos ocurren en la vida, al menos, debemos saber que con ayuda de la Inteligencia Emocional y de otras disciplinas (PNL, atención plena, etc.) sí podemos tener control sobre nuestra realidad interna, sobre lo que pensamos y sobre como reaccionamos frente a lo que nos ocurre.
Así, con la suma de una aptitud proactiva y de una actitud emocional adecuada, es posible superar los embates de la vida, para fluir con ella, manteniendo nuestro equilibrio interior y un bienestar sostenible
.En estos casos, debemos poner en práctica ejercicios de atención, de regulación y de contemplación de algunos aspectos de la mente y el cuerpo. Y de esta manera, desarrollar capacidades internas con las que poder afrontar las adversidades de la vida, o bien desarrollar habilidades para mejorar la relación con uno mismo y con los demás.
Mediante su práctica se mejora la capacidad de estar más presente en lo que está ocurriendo, se vive con más serenidad, se logra ser más efectivo en las tareas, regula el estado de ánimo y se disfruta de mayor armonía en las relaciones interpersonales. Además, también genera resiliencia, que es la capacidad de vivir, e incluso crecer, en la adversidad
Así mismo, brindamos todas las técnicas y herramientas para ayudar a superar el problema desde la raíz, entrenando la mente para cambiar, de manera rápida y sencilla, cualquier situación que esté impidiendo el desarrollo de la persona.
Por medio de la psicología debemos transformar aquellos pensamientos y creencias que afectan negativamente a nuestro estado mental, emocional y físico. También, nos ayuda a desterrar los modelos y hábitos que no nos permiten llegar a nuestros objetivos, o a ser felices, y al mismo tiempo nos ayuda a instalar otros que nos preparan y potencian para lograr lo que deseamos. generalmente estos esquemas mentales, provienen de nuestra infancia y las figuras significativas que existieron en ella.
Teniendo en cuenta que el origen de muchas enfermedades está en la mente inconsciente, y que el cuerpo es sólo el lugar donde se manifiestan y desarrollan, la psicoterapia , nos ayuda a abordar los tratamientos necesarios llegando a los niveles más profundos del ser y de la personalidad, produciendo cambios generativos y evolutivos en las personas, a fin de que puedan desarrollar todas sus capacidades y su potencial.
Por tanto, si tenemos muchas creencias negativas o limitantes sobre distintos aspectos de nuestra vida, nos sentiremos frenados o limitados, y no encontraremos los recursos y capacidades que realmente tenemos para movernos en la vida en la dirección que nos gustaría.
Todos deseamos amor, salud, seguridad económica y felicidad en general, sin embargo, mientras tu mentalidad esté llena de creencias y pensamientos negativos, tu estado de ánimo será débil, y con esa escasa energía no podrás desplegar todos los recursos personales de los que eres capaz. Con esa falta de confianza estarás bloqueando todos los genuinos deseos que tengas para mejorar tu vida, y te convertirás así en tu principal saboteador.
La mayoría de las personas tienen una gran dificultad para liberarse de sus creencias limitantes pues, a veces, ni siquiera son conscientes de ellas. Otras veces, aun siendo conscientes, no saben cómo deshacerse de ellas, pues son creencias con unas raíces emocionales tan profundas que sienten un gran miedo al hecho de tenerse que enfrentar a ellas.